El cuadro se debe poner a plomo, es decir, vertical. La cámara debe estar ubicada perpendicular al centro y la mitad del cuadro. Se deben utilizar dos luces con exactamente la misma potencia, a 45° y a nivel, a la altua de la cámara. Acto seguido, con el exposímetro se deben medir todos los puntos de la obra para buscar que haya la misma exposición en todas las áreas del cuadro (la más exacta posible). Nada en el entorno debe brindar más o menos luz, es por esto que se deben cubrir todos los puntos de reflexión con banderas que estén fuera de los puntos de incidencia. El objetivo de la cámara debe duplicar el ángulo de visión normal (35mm), es decir que es ideal utilizar un 70mm como mínimo. También se recomienda utilizar un teleobjetivo de 100mm.
A continuación, se toma una foto de la obra acompañada de la carta gris y la de color, que son patrones universales de ajuste (recordemos que la fotografía debe ser fiel al original: mostrar la obra como es).
Este debe ser el resultado final:
(Nota: Próximamente se actualizará esta entrada con fotografías del detrás de cámaras de esta realización.)


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